Acaba de terminar la Feria de San Fermín 2010, una feria que desde un principio venía marcada por las ausencias de diestros como Enrique Ponce, “Morante de la Puebla” o Jose Mari Manzanares. No incluyo a Cayetano, pues viendo su trayectoria, glamurosa eso si, no es imprescindible en ninguna feria. Julián López “El Juli”, y en menor medida, Sebastián Castella y Miguel Ángel Perera, eran los encargados de sostener un ciclo, que estando formado en su mayor parte por diestros dignos, honrados y profesionales quedaba cojo.
Pero una vez que sonaron clarines y timbales, el palco presidencial decidió convertirse en el gran protagonista del ciclo, regalando orejas a troche y moche, exigiendo “duende” a la hora de conceder los máximos trofeos a “El Juli”, trofeos que si concedió a “Joselillo”, “El Fandi” y Sebastián Castella. ¿Alguien me puede a mí explicar cuando ha toreado “Joselillo”, “El Fandi” o Castella con duende”? Ni tienen duende, ni se merecieron los trofeos. Triunfo engañoso el de ellos, no así el de “El Juli”, que demostró que tiene bragueta para dar y repartir, pues toreó con una cornada en el escroto a los dos días del percance en esta misma plaza. El gesto pasó inadvertido. Luego se quejarán de que las figuras no quieran ir a Pamplona.

Juan José Padilla, otra vez con la de Miura, volvió a nacer tras sufrir una espeluznante voltereta que podría haber tenido dramáticas consecuencias. El diestro jerezano es muy querido en Pamplona, y cortó una oreja como reconocimiento a su labor y pundonor. También pasearon orejas Antonio Ferrera, Rubén Pinar, David Mora, quien puede haber dado los mejores naturales de la feria, y “El Cid”. Por lo demás poco que recordar. Diego Urdiales, Salvador Cortés, Luis Bolivar, Iván Fandiño, Curro Díaz, Miguel Ángel Perera, Javier Valverde, “Rafaelillo”, Alejandro Talavante, Oliva Soto, Francisco Marco, Sergio Aguilar o “Morenito de Aranda” pasaron sin pena ni gloria por la capital navarra. Unos mejor que otros, unos con mejores toros que otros, pero a la hora de hacer balance nada realmente reseñable de ellos.
En cuanto al toro, perfectamente presentado, ni un pero, ni un reproche a la presentación de los diferentes encierros que se han lidiado en Pamplona. Quizás la corrida de Jandilla, un punto por debajo del resto, pero nada escandaloso.
Una vez que ya se ha entonado el “Pobre de mí” solo queda hacer balance, reflexión, y cambios en la presidencia, pues el resultado numérico de la feria es más que engañoso.
Muchas son las ferias taurinas que se celebran durante el mes de junio. Soria, Burgos, León, Algeciras, Alicante, y en menor medida Segovia y Zamora, solapan sus ciclos reuniendo en su cartelería a lo más granado del escalafón. De entre todas ellas si alguna ha destacado durante los últimos años ha sido la Feria de Hogueras de Alicante, que este año de la mano del empresario francés Simón Casas, ha dado un paso atrás.
Ni la crisis, ni el mundial de fútbol han sido los únicos culpables de tan nefasto resultado. Carteles mal rematados, escasez de público en los tendidos, toros anovillados y triunfos muy baratos han marcado la pauta de una feria que será recordada como la peor de los últimos años.
Los carteles presentados por el “mago” francés fueron rechazados por el Ayuntamiento, para posteriormente aprobar unas combinaciones prácticamente idénticas en las que solo se había suprimido a Javier Conde, la alternativa de José Carlos Venegas y la ganadería de Jose Luis Marca para dar cabida a Arturo Macías, Alejandro Talavante y la ganadería de Valdefresno. Sin duda pocos y malos cambios, pues se quedaban fuera de la feria diestros como Alfonso Oliva Soto, uno de los grandes triunfadores de la Feria de Abril, “Rafaelillo”, triunfador sin título de la Feria de San Isidro, o Miguel Ángel Perera. Cierto es que se anunciaban todas las grandes figuras del escalafón, pero no es menos cierto que muy mal colocadas.

En cuanto al apartado ganadero, mejor sería no hablar, pero es necesario decir que la mayoría de las corridas lidiadas en Alicante han estado muy mal presentadas. Toros anovillados, sin presencia y sin cuajo han hecho que los diestros andaran con ellos como si jugaran con sus perritos en la finca, de ahí que las faenas hayan carecido de emoción. A diestros como Julián López “El Juli” o Sebastián Castella les hace falta el toro íntegro para lucir y aquí no lo han tenido. Quizás por ello sus triunfos no han tenido su justo mérito.
Que el público no ha acudido a la plaza es un hecho, pero como todo, tiene su explicación. Alicante, como tantas otras plazas, necesita un abono de cuatro corridas de toros bien rematadas, con diestros como Ponce, “El Juli”, Castella, Perera, “Morante”, Manzanares y el Oliva Soto o “Rafaelillo” de turno. Ha quedado demostrado que diestros que ya vienen de vuelta, alguno de ida pero no tardará en volver, como Rivera Ordoñez, “Jesulín de Ubrique”, “El Cordobés” o Cayetano han perdido el tirón taquillero, que no mediático. Y lo más importante, si son cuatro corridas de toros, que haya cuatro ganaderías bien escogidas, con toros bien presentados para Alicante, con cuajo y con trapío.
Si ésto no se hace así, adiós a la afición en Alicante. No estamos para tener pérdidad. En ningún sentido.
La Feria del Aniversario se presentaba como la esperanza de ver algo de interés en un mes continuado de toros en Madrid, pues el resultado de la Feria de San Isidro había sido nefasto. Algo se ha visto, es verdad, pero no todo positivo. No era demasiado difícil superar los resultados de San Isidro, como así ha sido, pero da la sensación de que se tendrá que trabajar mucho en el próximo pliego para devolver a Madrid y a su feria taurina el resplandor de antaño. Sería necesario reducir festejos, rematar carteles y tener muy en cuanto el aspecto ganadero.
Pero vamos al lío. Cada vez estoy mas convencido de que Miguel Tendero y Rubén Pinar pertenecen a una generación con más nombre que toreo. Seguramente arreglen el desbarajuste por Alicante, Soria, Burgos o Ciudad Real, pero lo que cuenta es lo que cuenta y en Madrid no han estado bien. Si hay justicia en el toreo la Comunidad de Madrid tendría que seguir los pasos del Ayuntamiento de Alicante y no permitir que se anuncie el año que viene a Javier Conde en el coso venteño, tras no estar a la altura de un importante toro, así como tampoco de la plaza y la afición.

Curro Díaz es un torero que gusta en Madrid, pero vistos los resultados, con una tarde le sobra. Demasiada compostura y falta de regularidad han marcado su paso por Madrid. Está claro que José Pedro Prados “El Fundi” ha perdido el sitio y no está cómodo en la cara del toro. Sebastian Castella no ha estado bien, que toree infiltrado o no es su problema, pero cuando se sale a una plaza de toros hay que justificar la presencia. Quien no esté al cien por cien que se quede en casa. Matías Tejela es un torero de la clase media acomodada, muy bien llevado, que lo pasará mal para entrar en las ferias cuando rompa con sus actuales apoderados.
Pero no todo ha sido malo, pues vimos un sensacional toreo de capote por parte de “Morante de la Puebla” y Daniel Luque, que rivalizaron en quites, así como también de Cayetano, que independientemente de un quite, sale muy tocado de Madrid. Vimos a un Juan Bautista, que consiguió abrir la Puerta Grande, tras cortar una oreja a cada uno de sus toros de El Cortijillo. Entonado el francés, en la mayor parte de sus faenas estuvo por debajo de un gran lote. Puerta Grande si, pero de aquella manera. Miguel Abellán hizo la faena de lo que va de año en Madrid, fundamentalmente por el pitón izquierdo, por el que toreó largo, templado, profundo y ligado. Si el acero entra, le hubiera servido de más, pero lo notará.
Se apagan las luces de Madrid, ahora empezarán las ferias baratas donde se obtienen éxitos e indultos como churros, pero lo que ha sucedido en Las Ventas ahí queda.
En el día de ayer finalizó la Feria de la Salud de Córdoba, como cada año decepcionante en asistencia de público, y este año también en resultados artísticos. Tan solo la tarde de Ponce, Perera y Talavante se llegó a los tres cuartos, mientras que el resto de tardes apenas se ha rozado la media plaza. Una pena de ciudad, de plaza y de feria que está destinada a sufrir mucho durante próximas ediciones. En su contra ha jugado la baja de José Tomás y Jose Mari Manzanares, pero aunque hubieran estado presentes sería necesario reducir el número de festejos y rematarlos de mejor manera.
El gran triunfador de la feria ha sido Jose Luis Moreno, quien se anunció en dos ocasiones. En la primera de ellas, mano a mano junto a “Finito de Córdoba”, Moreno realizó una gran faena al primero de su lote, al que cortó las dos orejas. Pero su gran actuación tuvo lugar en la última corrida de a pie, en la que alternó junto a Manuel Díaz “El Cordobés” y David Fandila “El Fandi”. Esa tarde José Luis Moreno hizo el toreo como lo sueñan muchos de sus compañeros de escalafón que torean cincuenta tardes al año. La espada le privó de salir por segunda vez por la puerta grande. Da igual, la obra la hizo. Eso es lo que vale.

El otro diestro que ha sido capaz de abrir la puerta grande ha sido César Jiménez, quien cortó las dos orejas a un gran toro de Torrestrella en la primera corrida de feria. El diestro madrileño, muy recuperado con respecto a temporadas anteriores, elaboró una interesante faena, eso si, siempre por debajo de las condiciones del toro.
Otros diestros que han obtenido premios han sido Matías Tejela, Enrique Ponce, Miguel Ángel Perera y David Fandila “El Fandi”. En la mayoría de los casos, premios muy generosos tras faenas voluntariosas a toros de muy mala presentación, tónica general en todas las ganaderías que se han anunciado en el ciclo.
Sin pena ni gloria pasaron “Finito de Córdoba”, Julio Benítez “El Cordobés hijo”, Alejandro Talavante, Manuel Díaz “El Cordobés”, Juan Bautista y Sebastián Castella.
Esperemos que tanto la empresa como las autoridades de la ciudad tomen notan de lo sucedido y tomen las decisiones oportunas de manera rápida, porque si no es así Córdoba no tendrá arreglo.
Antes de que comenzara la feria más esperada del año, se comentaba que se había quitado lujo a los carteles de la Feria del Aniversario con la intención de ensalzar los de San Isidro. No dudo de las buenas intenciones de la empresa Taurodelta SL y la Comunidad de Madrid, pero los carteles presentados por los primeros y aprobados por los segundos eran simplemente vergonzosos para una plaza y una feria que son referentes en el mundo entero.
Carteles poco rematados, con pocos alicientes y con poca competencia formaban la base de un ciclo en el que apenas se salvaban tres o cuatro tardes, sin duda demasiado pocas para un ciclo que cada vez se antoja más largo. Lo ideal serían veinticinco tardes de toros continuadas reuniendo a todas las grandes figuras del escalafón en los mismos carteles y dando cabida a diestros jóvenes con ganas, ambición y preparación.
En cuanto a los matadores de toros se salvan Julián López “El Juli”, Rafael Rubio “Rafaelillo”, Sergio Aguilar, Curro Díaz y Manuel Jesús “El Cid”, Juan José Padilla y Fernando Robleño. “El Juli”, siempre con el público en contra, demostró que está en un momento sensacional, pleno de madurez y rotundidad. Tan solo el fallo con los aceros le privó de pasear algún trofeo.
“Rafaelillo” demostró su doble faceta, la de gladiador y la de artista. Las emociones más fuertes de la feria corrieron a su cargo con un lote de Dolores Aguirre que a punto ha estado de convertirle en el triunfador de la feria. El presidente y la espada le privaron de abrir la puerta grande, que a la postre, hubiera sido la única del ciclo.
Sergio Aguilar sale reforzado de Madrid. Su concepto serio, profundo y vertical debe tener sitio en las grandes ferias. Además su valor está a prueba de bomba. Curro Díaz reforzó su cartel con la primera oreja del ciclo, tras realizar una faena llena de destellos, aunque falta de rotundidad. Una pena que en la tarde que sustituyó a Manzanares tomara demasiadas precauciones con un lote que no se comía a nadie.

Manuel Jesús “El Cid” estaba anunciado dos tardes, en las que no estuvo a la altura. De manera sorprendente fue el elegido para sustituir a Jose Mari Manzanares, en la tarde en la que se anunciaba junto a Julio Aparicio y “Morante de la Puebla”. Esa tarde el diestro sevillano se reconcilió con Las Ventas y consigo mismo. Salió reforzado de esa tarde, si bien es verdad no era merecedor de la sustitución.
Juan José Padilla volvía a Madrid tras el incidente que tuvo hace cuatro temporadas con un sector de la plaza. Volvió y toreó y Madrid le perdonó. Fernando Robleño cortó una merecida oreja tras realizar una faena a un toro encastado y con genio. El diestro madrileño se la jugó y la suerte le acompañó. Esperemos que tenga recompensa.
En cuanto a los novilleros tan solo cabe destacar a Juan del Álamo, que demostró su excelente proyección y que está preparado para dar el salto al escalafón superior, mientras que Leonardo Hernández se consagró como gran promesa del rejoneo y que puede poner la cosas muy difíciles tanto a Pablo Hermoso como a Ventura. Esperemos que le den el sitio que se ha ganado en el ruedo.
Poco más cabe destacar de una feria en la que cuando ha habido toros no ha habido toreros y cuando ha habido toreros no ha habido toros. Salen tocados de la feria Miguel Ángel Perera, Sebastian Castella, Cayetano, Morante de la Puebla, Ruben Pinar, Miguel Tendero, Leandro, Eduardo Gallo, César Jiménez, Miguel Abellán, David Mora, López Chaves o Salvador Cortés, entre otros.
Muy a tener en cuanta de cara a próximas ferias el mal juego de casi la totalidad de las ganaderías anunciadas, así como de la mala presentación de muchos de los toros que han saltado al ruedo.
Ahora comienza la Feria del Aniversario, con la baja de José Tomás, que será sustituido por Miguel Ángel Perera y Julian López “El Juli”, los días 3 y 12 de junio respectivamente. Esperemos que toros y toreros se pongan de acuerdo y estén a la altura de las circunstancias, cosa que no ha sucedido durante San Isidro.
San Isidro está a punto de comenzar. Apenas faltan unas horas para que suenen clarines y timbales, y el toro, principal protagonista de nuestra Fiesta, deje al descubierto las grandezas y las miserias de un escalafón venido a menos. San Isidro se ha convertido durante los últimos años en una feria que ni da lo que daba antes ni quita lo que quitaba. Las “figuras” llegan a San Isidro con la agenda llena para el resto de la temporada, mientras que la clase media-baja, aunque triunfe, solo podrá aspirar a coger alguna sustitución y poco más, porque a estas alturas de temporada todas las ferias están prácticamente cerradas.
No todos los diestros llegan de la misma manera al principal exámen de la temporada. Algunos llegan muy avalados por los triunfos en las primeras ferias, otros llegan manteniendo el cartel y otros llegan muy a la baja, demasiado diría yo.
Entre los que llegan en plena grandeza se encuentra Julián López “El Juli”. Sus grandiosas actuaciones en Valencia, Arles y Sevilla hacen que el madrileño llegue a su plaza pleno de madurez y seguridad. Si los toros le embisten será uno de los grandes candidatos a triunfador de la feria. El otro diestro que llega al alza es Jose Mari Manzanares. El alicantino, tras un comienzo sin demasiada suerte en Valencia y Castellón, hizo gala en Sevilla de un concepto del toreo puro y que rebosa empaque y torería. Su triunfo en la Maestranza le consolida como el torero más atractivo de su generación.
Entre los que llegan manteniendo el cartel se encuentran Sebastian Castella y Morante de la Puebla. El diestro de Beziers, tras un buen comienzo de temporada, no estuvo a la altura en Sevilla, donde dejó escapar algún toro con posibilidades. La raza y entrega que el diestro francés siempre ha demostrado en Madrid le presentan como uno de los toreros a seguir durante el ciclo. Morante de la Puebla es punto y aparte. Su arte, gracia y toreria puede surgir en cualquier momento. Esperemos que se cruce con el toro adecuado.
Entre los que llegan con más miserias que grandezas destacan “El Fundi”, Manuel Jesús “El Cid”, Miguel Ángel Perera, Alejandro Talavante, Cayetano y Daniel Luque. Deberán demostrar en Madrid que son merecedores de las setenta corridas que tienen firmadas la mayoría de ellos para este año, y que no son fruto de un sistema podrido en el que mandan tres empresarios y tres apoderados, que lo único que hacen es intercambiar figuritas.

La clase media-baja podría dividirse en dos grupos: los acomodados y los luchadores. Entre los primeros se podría destacar a Juan Bautista, Matías Tejela, César Jiménez, Uceda Leal, Eduardo Gallo, Miguel Tendero, Rubén Pinar o Luis Bolivar. Con un comienzo de temporada no demasiado llamativo, todos ellos están condenados a triunfar si no quieren verse relegados la próxima temporada al circuito de segunda y tercera o a limitarse a actuar en las plazas de sus correspondientes apoderados-empresarios.
Entre los luchadores, todos ellos con más grandezas que miserias aunque solo sea por el tipo de toro que matan, se puede destacar a “Rafaelillo”, Fernando Cruz, “Joselillo”, López Chaves, David Mora, Iván Fandiño, Sergio Aguilar, Jesús Millán o Fernando Robleño. Su pundonor y entrega está más que demostrada. Si pueden triunfar mejor que mejor, si no es así matarán sus respectivas “alimañas” con gran profesionalidad. Lo bueno que tienen estos toreros es que las corridas que ellos matan no las quiere nadie, por lo que no será difícil volver a verlos anunciados el año que viene en el serial venteño.
Ahora solo cabe esperar que salga el toro, de una cornada al sistema y ponga a cada uno en su sitio. Esperemos no tener que acordarnos ni de Ponce ni de José Tomás, si finalmente no puede actuar en Las Ventas, como parece casi seguro.
¡Qué Dios reparta suerte!
Como cada año la Feria de la Comunidad constituía el prólogo de lo que será más de un mes continuado de toros, entre San Isidro y el Aniversario. La miniferia ha estado marcada por los problemas en los corrales y los posteriores cambios en las ganaderías anunciadas. No es buen comienzo.
Así el sábado se anunciaba una corrida de Adelaida Rodríguez, que a la postre sería sustituida por otra de Guardiola, mientras que el domingo, día grande en Madrid, la corrida de Carmen Segovia tuvo que ser remendada con tres toros de Conde de Mayalde, dos de ellos de buen juego.
Con la corrida de Guardiola, perfectamente presentada, el diestro Iván Fandiño demostró sus ansias de triunfo. Haciendo alarde de una gran ambición, actitud y profesionalidad, así como de una gran entrega a la hora de realizar la suerte suprema, consiguió cortar una oreja. Por su parte, Eduardo Gallo no llegó a acoplarse con el primer toro de la tarde, el más noble del encierro, y aunque la faena fue limpia y templada, no tuvo transmisión. David Mora firmó dos faenas aseadas y sin ningún eco en los tendidos.

El domingo se anunciaban José Luis Moreno, Diego Urdiales y Sergio Aguilar, tres diestros del gusto de Madrid, y que apuntaron sin llegar a disparar. Si bien es verdad que los toros no dieron demasiadas opciones, también es cierto que los diestros no terminaron de aprovecharlas en su totalidad. La terna dejó entrever su buen concepto del toreo, lo que no fue suficiente para que las faenas calaran con fuerza en los tendidos. Además el mal uso de los aceros, la tardanza en caer de algunos toros y la negativa presidencial hicieron que la terna se marchara de vacio esperando mejor ocasión.
La miniferia había comenzado el viernes con una novillada con picadores, donde se anunciaron José Manuel Mas, Adrián de Torres y Juan del Álamo, que se midieron a novillos de Pedraza de Yeltes, y que a la postre resultaron los grandes triunfadores de la tarde. Entre la terna, que estuvo por debajo de la novillada, cabe destacar a Juan del Álamo, quien realizó una faena de menos a más a un manejable novillo, alcanzando su nivel más alto en la última parte del trasteo. El reiterado fallo con los aceros dejó al salmantino sin trofeos.
Ahora solo cabe esperar que llegue el jueves, suenen clarines y timbales y salgo el toro, si es el que está anunciado mejor que mejor y si no… que San Isidro nos pille confesados.
Cuando el último toro de Miura era arrastrado hacia el desolladero se ponía fin a una Feria de Abril de Sevilla marcada por el triunfo del madrileño Julian López “El Juli”, que ha dado un repaso a todo el escalafón de maestría, hondura, ligazón, temple, mando y lo más importante, saber pensar en la cara del toro. Cinco orejas en dos tardes, Puerta del Príncipe incluida, hablan por sí solas. Como era de esperar, la mayoría de los premios otorgados por los diferentes jurados han ido a parar a sus manos. “El Juli” ha presentado su candidatura para estar el próximo Domingo de Resurrección en la Maestranza de Sevilla. Esperemos que la empresa haga gala de lo que tanto presume, si si, eso de premiar lo que sucede en el ruedo… Ya veremos.
El único que ha sido capaz de seguir el ritmo del madrileño ha sido Jose Mari Manzanares. Su toreo, cargado de torería y empaque, viene embrujando la Maestranza desde hace años. De casta le viene al galgo. Manzanares está llamado a ser torero de Sevilla, si es que no lo es ya. Este año ha rozado la Puerta del Príncipe, y no tengo ninguna duda, que no tardará demasiado en abrirla. Además cabe recordar que el joven alicantino toreó infiltrado debido a la hernia discal de la que ya ha sido intervenido y de la que ya se recupera en Alicante. Paso adelante de Manzanares, que se coloca a la cabeza de todos los diestros de su generación.
Tras ellos cabe destacar las actuaciones de “Morante de la Puebla” y Alfonso Oliva Soto. Morante, cumbre con el sobrero de Javier Molina, hizo la faena más emotiva de la feria. Por su parte, Oliva Soto hizo un gran homenaje a su tio, Ramón Soto Vargas, herido de manera mortal hace ya años en esta plaza por un novillo del Conde de la Maza. La empresa, haciendo alarde de una tremenda sensibilidad, le anunció con la ganadería del Conde, seguramente para quitarse el compromiso y no tener que anunciarle el año que viene. Le salió mal la jugada a la empresa, porque si está acertado con los aceros, abre la Puerta del Príncipe. Se supone que la empresa premiará lo que sucede en el ruedo y le contratará dos tardes el año que viene…

Digno de capítulo aparte ningún diestro más, por lo que vamos al “mogollón”, como se suele decir. Rubén Pinar, Miguel Tendero, Arturo Macías, “El Fundi”, Juan José Padilla y “Rafaelillo” mantienen su cartel en Sevilla y justo sería verles por el ruedo maestrante el año que viene.
Enrique Ponce, Sebastian Castella, Alejandro Talavante y Cayetano, por debajo de lo esperado, pero les da igual porque el año que viene volverán a estar en Sevilla, y como se descuide alguno de ellos, el Domingo de Resurrección. Tiempo al tiempo.
Miguel Ángel Perera, Daniel Luque y “El Cid” salen muy tocados de la Feria de Abril. Todavía me acuerdo cuando se anunció el mano a mano de Perera y Luque como cartel estrella de la feria. ¡Qué cosas tiene la vida! Miguel Ángel Perera, tras su ausencia del año pasado, no merece volver el que viene. Daniel Luque todavía no ha levantado cabeza desde su encerrona en Madrid y como tarde más de la cuenta en hacerlo, cuando quiera y pueda no le van a dejar. Manuel Jesús “El Cid” se ha dejado ir toros de triunfo durante esta feria. La parte positiva es que el de Salteras ha reconocido que no está bien, por algo se empieza… Ese es el camino para volver.
De los demás diestros, Matías Tejela, Salvador Cortes, Salvador Vega, Antonio Ferrera, César Jiménez, “El Fandi”, Rivera Ordoñez, “El Cordobés”, Luis Bolivar, ya nadie se acuerda, aunque quiero destacar y no me olvido de Antonio Barrera, quien actuó estando su padre de cuerpo presente y al que enterró al día siguiente de su actuación en Sevilla. Actuación aparte, ese gesto merece volver a Sevilla el año que viene.
Por lo demás, Diego Ventura abrió la Puerta del Principe en tarde de gran rivalidad, que no la hubo, con Pablo Hermoso de Mendoza. En la matinal de rejones, Leonardo Hernández demostró que tiene un buen maestro, y lo mejor, es que lo tiene en casa. En cuanto a la novillada poco que decir, bueno si… que Espartaco es figura en Sevilla hasta de ganadero y que los novilleros dejaron escapar oportunidad de oro para reveindicarse en una plaza como la Maestranza.
Espero que Canorea y Valencia hayan tomado buena nota y recompensen el año que viene a quienes de verdad se lo han ganado en el ruedo. Nosotros se lo recordaremos durante la confección de la feria.
Julián López “El Juli”, Sebastian Castella y Miguel Ángel Perera integraban uno de los carteles más rematados de la feria de abril sevillana. Los toros a lidiar pertenecían a El Ventorrillo. Tarde de encontronazos como se suele decir ahora. Pero no fue así. Miguel Ángel Perera, apenas tuvo opciones con dos toros flojos y parados. Sebastián Castella se enfrentó a un primer toro incierto y con peligro, mientras que con el quinto, de buen juego, el diestro francés no estuvo a la altura. Era normal, porque el listón lo había puesto muy alto Julián López “El Juli”.

“El Juli” abrió la Puerta del Principe tras dos faenas plenas de toreo largo, puro, hondo. Con los riñones encajados y las zapatillas clavadas en el albero sevillano instrumentó tandas de seis y siete muletazos por ambos pitones. Imposible torear más largo y con la mano más baja. A la hora de matar, un cañón. Dos estocadas en lo alto llevaron a sus manos tres merecidísimas orejas, que debieron ser cuatro, pero el presidente sabrá lo que hizo, o a lo peor no. Julián, más maduro y torero que nunca, dictó cátedra y abrió la Puerta del Principe, aquella que cambió por la de la enfermería el 23 de abril de 1999, cuando tras cortar tres orejas, un toro de Jandilla le prendió privándole de saborear la gloria sevillana. Sevilla se la debía y Sevilla se la entregó.
Al madrileño le han bastado tres ferias, Valencia, Arles y Sevilla, para demostrar que el número 1 del escalafón taurino actual tiene carita de príncipe.
Van a permitirme que haga un alto en mi actividad taurina para rendir un cálido y sincero homenaje a uno de los grandes maestros del micrófono, Juan Manuel Gozalo, que nos dejó el pasado domingo, víctima de un cáncer de médula. Periodista deportivo, siempre dió una imagen de cascarrabias, testarudo y cabezota, eso si, siempre entrañable. Era un discutidor nato, pero siempre argumentando perfectamente sus ideas, pues era un sabio deportivo. Entendía de todo, le daba igual futbol que baloncesto, tenis que waterpolo, golf que Formula 1. Vivía por y para el deporte, y sobre todo, por y para la radio. Por eso estoy seguro que murió feliz, porque murió, como se suele decir, delante del micrófono.
Actualmente ejercía su labor en Radio Marca. El pasado martes, fiel a su cita con los oyentes, mostró una voz nunca antes oída. Incluso hubo algún estúpido que se atrevió a escribir en un foro que había hecho el programa borracho ¡Lo que hay que oir! Cansado, sin fuerzas y casi sin aire realizó grandes esfuerzos para no defraudar a todos aquellos seguidores que le idolatraban desde su época en Radiogaceta. Por ese motivo, poco le importaba dejar marchar por el micrófono, lo que más amaba, sus últimos hilos de voz.

Esa misma tarde muchos compañeros le pidieron que no volviera a “arrastrarse” delante del micrófono como había hecho esa mañana, y les hizo caso, porque al día siguiente, a la postre último programa de Gozalo, mostró una voz más nítida y entera. Lo que es la radio. Qué poquita sabía que el maestro Juanma estaba realizando el programa desde el salón de su casa, escoltado por dos grandes bombonas de oxígeno y una mascarilla, que se ponía rápidamente cada vez que hablaba alguno de sus contertulios y cuánto nos queda por aprender a los que amamos la información y la comunicación. A las cinco de la madrugada del jueves llamó a la radio para decir que ese día no podría trabajar… nunca más lo hizo.
El domingo se apagó para siempre su voz, la cual estará siempre muy viva en la memoria de aficionados y profesionales que crecieron con él. Para terminar quiero recordar la última presentación de la programación de Radio Marca, donde emocionado y consciente de su gravedad, afirmó que no llegaría a final de temporada pero que dejaba una gran cantidad de jóvenes periodistas a los que les quedaba una gran trayectoria profesional porque eran muy buenos.
Tenía razón, son muy buenos porque tuvieron la suerte de trabajar con uno de los espejos más brillantes de la historia radiofónica de nuestro país.
Juan Manuel Gozalo, descanse en paz.