En 1847 el arquitecto alicantino Emilio Jover acomete la construcción de la primera plaza de toros de verdadera importancia, la del Raval de San Antón, sobre la que, comenzado 1884, el arquitecto José Guardiola Picó, dados los evidentes síntomas de deterioro, acomete la reforma casi total, aumentando considerablemente su capacidad, con un segundo piso y escaleras y accesos independientes adosados a la fachada exterior y las dependencias anexas que se consideran necesarias.
Tras la remodelación se llega a lo que es actualmente la plaza de toros de Alicante, que se inaugura el 15 de junio de 1888. Tenía un aforo de 15.235 espectadores, un gran patio de caballos, cuadra, tres corrales para el ganado bravo y uno para el apartado de toros, chiqueros, enfermería y capilla. El coste total de la obra alcanzaba las 500.000 pesetas.

En el cartel inaugural se anunciaban los diestros “Frascuelo”, “Lagartijo” y “Lagartija” para lidiar un encierro de Veragua. El día antes de la inauguración, “Frascuelo” es herido de gravedad en Barcelona, y su lugar en Alicante es ocupado por “Guerrita”. El primer toro en saltar al nuevo coso era jabonero y tenía por nombre “Pajarito”, siendo su matador Rafael Molina “Lagartijo”, que a la vez cortó la primera oreja en la nueva plaza.
Es curioso resaltar que, pocos días después, concretamente el 21 y el 28 del mismo mes de junio, actuaron las mujeres toreras “Isabel Giraldez”, “Vicenta Martinez”, “Victoriana García” y “Rosa Pérez”.
La Sociedad constructora, debido a su mala gestión, estuvo dispuesta, en el año 1890, a la enajenación del edificio, en pública subasta; aunque la decisión final fue ceder la explotación del coso a la empresa Especta Club, que también llevaba la explotación del Teatro Principal, si bien el contrato de arrendamiento fue firmado por el Señor Aracil, auténtico empresario de la Plaza.
Este contrato de arrendamiento tuvo vigencia hasta finales de 1898 y en el año 1899 se adjudicó a una empresa representada por don Gregorio Vallejos, que lo explotó hasta finales de 1901 en que se anunció que el coso iba a ser vendido en pública subasta.

El primer alicantino en tomar la alternativa fue Julio Martínez “Templaito”, que lo hizo el 29 de junio de 1904, con toros de Vicente Martinez, a manos de Antonio Montes, siendo testigo “Lagartijillo”.
El 9 de agosto de 1906 se colocó en el dintel de la puerta principal, la cabeza del toro “Cararrosa”, de Veragua, lidiado por el infortunado Antonio Montes y esculpida por don José Samper.
El 3 de septiembre de 1911 se produjo la única cogida mortal ocurrida en la Plaza de Toros de Alicante. El toro “Faccioso”, de la ganadería de Flores, acabó con la vida del torero sevillano Manuel Diaz “Minuto Chico”.
A partir del año 1928, con la creación de las fiestas de “Les Fogueres de Sant Joan”, se consolidó, a su vez, la Feria Taurina de Las Hogueras.
Después de la guerra civil, la propiedad de la Plaza de Toros pasó a manos de la familia Escoto y la explotación de la misma estuvo regentada por don Alfonso Guixot Guixot y, a su fallecimiento, por su sobrino don Vicente Espadas Palomares.
En el año 1986 es adquirido el edificio por el Ayuntamiento de Alicante, realizándose unas obras de remodelación, principalmente ampliando la anchura de los vomitorios, construyendo nuevas escaleras y ampliando la zona de corrales.
A partir del año 1997 continúan realizándose mejoras en el coso, como el pavimentando y chapado de pasillo y escaleras, pavimentado de vomitorios, instalación de bancadas para los asientos de gradas, así como la construcción, en el propio edificio, del Museo Taurino.

A lo largo de la historia de la plaza, muchas han sido las alternativas concedidas. Además de toreros alicantinos como “Templaito”, “El Tino”, “Pacorro”, Paco Cervantes, José María Manzanares o Jose Mari Manzanares hijo, también se han doctorado en esta plaza otros matadores foráneos. El primero de ellos fue Bartolomé Jiménez “Murcia”, el11 de agosto de 1900, siguiéndole “Punteret”, Manolo Belmonte (hermano de Juan), Dámaso González, Sebastián Cortés o Miguel Abellán.
Durante los últimos años, la Feria de Hogueras de Alicante se ha convertido en una de las ferias más atractivas del circuito, y por ello no faltan en sus carteles todas las grandes figuras del escalafón.
La actual plaza de toros de Córdoba tiene como principal antecedente la plaza de toros de Los Tejares. Para la construcción de la misma se emplearon materiales de derribos de otros conventos de la ciudad como el Convento del Espíritu Santo, Convento de San Cayetano y Convento de Capuchinos, llegando a albergar en un principio a 8.278 espectadores y posteriormente hasta 10.532 personas entre tendido, grada cubierta, asientos de barandillas, asientos de antepecho y 85 palcos y teniendo un ruedo de 52 metros de diámetro. La inauguración oficial tuvo lugar el 8 de septiembre de 1846.

El 15 de agosto de 1863, al término de una novillada, se produjo un incendio que la destruyó completamente. Andrés Rodríguez se encargó de su reconstrucción, siendo reinaugurada el 20 de enero de 1866. El arquitecto Amadeo Rodríguez reforma casi por completo la plaza de toros, sustituyendo la madera por el hierro.
El 5 de octubre de 1879, “Murciélago” un bravo toro de Joaquín del Val tomó 24 varas. Tras la mayoritaria petición del público, el astado fue indultado, siendo regalado a Antonio Miura. Este toro, colorado ojo de perdiz, marcará para siempre la ganadería de Miura.
El día 26 de diciembre de 1888, Manuel Martínez “Manene” fue herido de extrema gravedad por un novillo de “Lagartijo”, tanto es así que falleció dos días mas tarde. Otros fallecidos en este coso fueron los picadores Manuel Navarro “Cabeza de Dios” y Valerio Merino “El Tigre”, en 1901 y 1956 respectivamente.
Uno de los festejos más importantes celebrados en esta plaza fue la corrida de toros a beneficio del monumento a “Manolete”. Se celebró el día 21 de octubre de 1951, y en ella actuaron el rejoneador Duque del Pinohermoso y los diestros “Gitanillo de Triana”, Carlos Arruza, “Parrita”, Manuel Capetillo, José María Martorell, Jorge Medina, “Calerito”, Julio Aparicio, Anselmo LIceaga y Rafael Soria Molina “Lagartijo”, sobrino de “Manolete”, que se midieron a toros de diferentes ganaderías.
La última corrida que se celebró en este coso tuvo lugar el día 18 de abril de 1965, y en ella actuaron “El Puri”, Antonio Sánchez Fuentes y José María Susoni.

Dos años antes, en 1963, un grupo de cordobeses fundaron una sociedad para promover la construcción de una nueva plaza. Así con el proyecto de José Rebollo Dicente y su dirección técnica, se inician las obras en el mes de junio.
Las obras durarán casi dos años, así la nueva y actual plaza se inaugura el 9 de mayo de 1965, con una corrida a beneficio de la Asociación Española de Lucha Contra el Cáncer, organizada por el matador Manuel Benítez “El Cordobés”, y en la que también participaron José María Montilla y “Zurito”, lidiando reses de Carlos Nuñez:
La nueva plaza, ubicada en la Avenida Gran Vía Parque, cuenta con un aforo de 16.900 localidades y está considerada como plaza de 1ª categoría.

Aunque se trata de una plaza “joven”, sin demasiada historia, todos los años por el mes de mayo, las grandes figuras del toreo hacen el paseíllo por su albero.
En el día de hoy hemos recibido un comentario sobre el artículo de la plaza de toros de Albacete, que fue publicado el pasado día 11 de septiembre. En dicho artículo aportamos el nombre de Julio Carrilero como único responsable de las obras de la nueva plaza, cuando en realidad fue un proyecto compartido con Manuel Sainz de Vicuña Camino. Pedimos disculpas y rectificado queda, agradeciendo desde www.artetoreo.com todos aquellos comentarios de nuestros lectores que contribuyen a dar una información más completa y detallada.
La más antigua plaza que poseyó Jaén fue una improvisada, en la que se corrieron novillos para celebrar las bodas de la Reina Isabel II. Una vez sucedido esto se pensó en construir una plaza de toros en toda regla, y a tal efecto se constituyó una sociedad, empezándose las obras en 1844 y terminándose en 1847.
Se inauguró el día 15 de agosto de este último año, con toros de Marqués de la Merced, que fueron estoqueados por los hermanos Antonio y Ricardo Luque “Camará”. Al poco tiempo se derrumbó casi toda la parte de sol, restaurándose y verificándose el reestreno el 15 de agosto de 1848, con toros de Plácido Comesaña, que fueron lidiados por “El Chiclanero” y Nicolás Baró. La capacidad de esta plaza era de 7000 localidades. Poseía caballerías, corrales, ocho chiqueros, conserjería, sala de toreros y enfermería.
La reforma más importante se llevó a cabo en el año 1891, corrigiéndose entonces el principal defecto, que consistía en ser muy estrecho el callejón, lo que propició que en más de una ocasión saltaran los toros al tendido. Este coso se mantuvo, con distintas reformas, hasta llegar al que existe en la actualidad, obra de Antonio María Sánchez.
La plaza actual de esta ciudad tiene corta historia, ya que se inauguró el 18 de octubre de 1960, con un aforo de 12000 localidades. Los toros pertenecieron a la ganadería de Marqués de Albayda y el cartel estaba formado por Pedro Martínez “Pedrés”, Gregorio Sánchez y Victor Quesada, quienes estuvieron acompañados por los rejoneadores Ángel y Rafael Peralta. Pero la inauguración oficial del coso, completamente terminado, tuvo lugar en el año 1962, también el día 18 de octubre, en un festejo en el que se acartelaron los diestros Diego Puerta, Paco Camino y Manuel García “Palmeño”, que lidiaron toros de Carlos Núñez.
El coso de la Alameda, como también se conoce a la plaza de toros jienense, fue construido en el mismo lugar que se encontraba la antigua. Su construcción tuvo una duración de ocho meses y ocupó una extensión de 6200 metros cuadrados. La construcción tuvo lugar en dos fases: una primera a coso y tendidos y la segunda a los palcos y andandas. Las obras tuvieron un coste total de dieciséis millones pesetas.
A pesar de estar situada en plena zona taurina sureña, esta plaza andaluza carece de excesiva importancia, hasta el punto que otra plaza de la provincia, como es la de Linares, ha adquirido una más alta estimación taurina por la cantidad y calidad de los carteles que en ella se dan durante la feria de San Agustín los últimos días de agosto.
La plaza de toros de Jaén es la encargada de bajar el telón de manera oficial a la temporada taurina española.
El 19 de enero de 1903 se reunían por primera vez un grupo de aficionados que venían haciendo gestiones para la construcción de una plaza de toros y, con la compra de varias fincas rústicas que agrupaban 4.000 metros cuadrados, formaron una sociedad que denominaron Plaza de Toros de Arnedo. La construcción de la nueva plaza fue concecida al mejor postor, que resultó ser Don Venancio Irigoyen.

La plaza se construyó con los tendidos rellenos, sin hueco alguno debajo, y solo un pequeño palco para la presidencia. La plaza cuenta con un aforo de 2010 localidades de tendido, 159 delanteras de palco y 578 asientos de palco. En total 2747 localidades. Téngase en cuenta que en aquella fecha Arnedo contaba con 3000 habitantes. El principal defecto del coso es que el constructor dejó zonas muertas por lo que la plaza nunca se llenaría en su totalidad. El primero arrendatario del coso fue Don Alejo Pagonabarraga.
La plaza fue inaugurada el 27 de septiembre de 1903, actuando “Calerito” y Joaquín Ríos “El Manchao”, que se enfrentaron a toros pertenecientes a la gandería de Lisazo Hermanos y Jorge Díaz. En 1909 se organizó el primer festejo, en el cual un matador se enfrentaba en solitario a una corrida de seis toros. El diestro fue Antonio Pazos y los toros pertenecieron a los señores Hijos de Alaiza.

A lo largo del tiempo se organizaron novilladas y festivales con matadores de alternativa, como Antonio Chenel “Antoñete”, Luis Miguel Dominguín, Julio Aparicio, etc.,. El 27 de septiembre de 1976, la Sociedad Popular Arnedana organizó una corrida de toros en la que se anunció a Francisco Ruiz Miguel, José Luis Galloso y Paco Bautista. El festejo ocasionó pérdidas por valor de 400.000 pesetas, lo que hizo pensar a la organización en la creación de un serial de novilladas en la que el galardón sería un estoque, que posteriormente se cambió por el codiciado “Zapato de Oro”, que han conseguido diestros como José Cubero “Yiyo”, “Finito de Córdoba” o “Jesulín de Ubrique”, entre otros.
El coso de Arnedo, con el paso del tiempo, quedó excesivamente anticuado por lo que se aprueba la creación de un nuevo coso denomiando Arnedo Arena. Así, el día 12 de octubre de 2009 se celebra el último festejo taurino en el antiguo coso, en un cartel que anunció en solitario al diestro local Diego Urdiales en una corrida de toros goyesca.
El nuevo Arnedo Arena fué inaugurado el 20 de febrero de 2010. El recinto multifuncional diseñado por el estudio AWEN Arquitectos en colaboración con el arquitecto riojano Sergio Hernández, sustituye a la antigua plaza de toros de Arnedo. El proyecto logra una imagen sorprendente y de gran personalidad tomando como premisa la ruptura del círculo inherente al ruedo.

El recinto abrió sus puertas al público el sábado 27 de febrero con un espectáculo de luz y sonido, mientras que la primera corrida de toros se celebró el día 20 de marzo de 2010. El cartel inaugural estaba compuesto por Julio Aparicio, José Tomás y Diego Urdiales, quienes lidiaron un encierro de El Pilar. El primer toro en saltar al ruedo tenía por nombre “Miralto”, la primera oreja fue paseada por el madrileño José Tomás, mientras que la primera salida a hombros la consiguió Diego Urdiales.
Los aficionados de Castellón deben la existencia de su actual coso taurino a la iniciativa de Juan y Joaquín Fabregat Viché, Hipólito Fabra Adelantado, Joaquín Calduch Roig, José Ripolles Llorens y Luciano Ferrer Calduch, que formaron una sociedad de accionistas para que la ciudad de La Plana tuviese una plaza de toros estable, ya que la que había de madera y ladrillo fue derribada en 1878, dada su poca seguridad.
En 1885 la sociedad compró unos terrenos y le encargó el proyecto del nuevo coso al arquitecto castellonense y anterior alcalde de la ciudad, Manuel Montesinos Arlandis, quien se puso a trabajar de inmediato. El día 12 de enero de 1887, el señor Montesinos dió por terminada la plaza.

La inauguración del nuevo coso tuvo lugar el día 3 de julio de 1887, con un cartel formado por “Lagartijo” y “Frascuelo”, quienes se enfrentaron a toros de Duque de Veragua, siendo “Caramelo” el primer toro lidiado en la nueva plaza.
Durante estos días de julio, Castellón conmemoraba los actos heróicos del pueblo al expulsar en ese mismo mes de 1837 a los invasores carlistas. Las corridas de la Feria de la Magdalena con el paso del tiempo han sustituido a las que se venían celebrando durante el mes de julio. Estas fiestas que se celebran el tercer domingo de Cuaresma están motivadas por el traslado de la población desde el cerro de la Magdalena a la llanura de La Plana. El abandono del cerro se culminó el tercer sábado de Cuaresma, y de ahí la conmemoración de aquel histórico acontecimiento con estas populares fiestas.
Los festejos taurinos comenzaron a tomar impulso a principios del pasado siglo. El 28 de febrero de 1932, con toros de Carmen de Federico, Marcial Lalanda concedió la primera alternativa en esta plaza mediante la cesión que hizo del toros “Pegador” a Alfredo Corrochano, siendo el testigo Domingo Ortega.
Otros diestros que han recibido la alternativa en Castellón han sido Antonio Chenel “Antoñete”, Joaquín Bernadó, Pedro Benjumea, “Macandro”, José Luis Palomar o el desaparecido Manolo Montoliú.

El coso, cuyo ruedo mido 49 metros de diámetro, es un polígono de 60 lados, formando una arcada en cada uno de ellos. Dispone de amplios corrales, enfermería y de las adecuadas despendencias. Los tendidos son de piedra artificial y sillería, y al final de éstos se sitúan las cómodas sillas de rellano, rematándose la plaza con un piso cubierto de palcos y tabloncillos. Tiene capacidad para 13.000 espectadores.
Sin duda alguna, Castellón y su Feria de la Magdalena se han convertido en cita obligada para todas las figuras del toreo a comienzos de temporada.
A partir del siglo XVI llegaron las primeras manifestaciones de toros a Bogotá. Las corridas eran espectáculos que se presentaban en eventos especiales como la celebración del ascenso al trono del Rey de España, o la entrada de un nuevo Virrey o el Presidente de la Real Audiencia.
Durante el reinado de Carlos III las corridas de toros fueron prohibidas en España y todos sus dominios. No obstante el Virrey de la Nueva Granada, Pedro Messía de la Cerda, organizó corridas en la ciudad en 1761. Estas se llevaron a cabo en una estancia conocida como “El aserrío de Fucha”.
Después de la Independencia de Colombia la tradición taurina se conservó, organizando las corridas de toros en las plazas públicas de la ciudad como la Plaza mayor y San Victorino para celebrar diversos eventos como las fiestas patrias.

La primera plaza de toros de Bogotá, la cual tenía tribunas de madera, fue construida en 1890 por el italiano Pietro Cantini. En 1904 se construye el primer Circo de toros de San Diego, ubicado frente al Parque Centenario, el cual fue destruido por los asistentes a la corrida del 20 de julio de 1911, tras la mala actuación de uno de los actuantes.
El 1 de julio de 1917 se inaugura el nuevo Circo de toros de San Diego, una construcción en madera con capacidad para 6.000 espectadores ubicada a 300 metros del lugar donde 14 años más tarde se levantaría la actual Plaza de toros de Santamaría. En su inauguración se presentó el matador español Manuel Mejías.
Al cabo de unos cinco años la afición a los toros comenzó a decaer y el circo de toros se comenzó a utilizar para otros espectáculos como el boxeo y las peleas de gallos. En vista de ello, los empresarios decidieron importar toros de casta españoles para la temporada de 1924, lo cual incentivó una gran acogida del público a la fiesta taurina.
En 1928 comenzó la construcción de la Plaza de toros de Santamaría, la primera de cemento armado en la ciudad, por los ingenieros Adonaí Martínez y Eduardo Lazcano. Su principal promotor fue el ganadero Ignacio Sanz de Santamaría, quien donó el terreno en donde fue construida la plaza de toros y en cuyo honor se le otorgó su nombre a este escenario.

De esta manera, el día 8 de febrero de 1931 se inauguró la actual Plaza de toros de Santamaría, con la actuación de Manolo Martínez, Angel Navas y Mariano Rodríguez, quienes lidiaron la ganadería de Mondoñedo. Aproximadamente 15.000 espectadores se encontraban en esta primera corrida. Contrario a lo que Sanz de Santamaría creía, este año no fue muy exitoso para la plaza, eran más las pérdidas que las ganancias, la crisis económica mundial se veía reflejada en la gente. Dos años después, el 23 de diciembre de 1933, don Ignacio apesadumbrado por su fracaso económico fallece.
Por eso días la situación era casi límite, pero casi como un milagro, La Santamaría se levanta de su mala racha el año de 1934, de la mano de Eduardo Laverde, quien fiel a su amor por los toros adquiere para esta misma fecha un gran lote de machos para hacer las temporadas con “El Tato” y Liciega.
Fue así como año tras año, la Plaza de Toros más importante del país fue apoderándose del ruedo nacional convirtiéndose en un icono vital para la sociedad en general.
En la década de 1940 el arquitecto español Santiago Mora diseñó la fachada actual, convirtiéndose en uno de los tesoros arquitéctonicos y artísticos de la ciudad. El 19 de marzo de 1944 se presenta en su arena la célebre rejoneadora Conchita Cintrón. En los años siguientes, figuras estelares como Antonio Ordóñez, “Manolete” o Luis Miguel Dominguín también actuaron en la plaza, mejorando la difícil situación de sus comienzos.

Más recientemente otros diestros como José Tomás, Enrique Ponce, “El Juli”, o especialmente César Rincón, torero de la tierra, han sido idolatrados por los miles de espectadores que cada domingo de enero y febrero acuden a su plaza.
Odiada por muchos y amada por otros, la Santamaría sigue ahí, ubicada en la calle 26 entre las carreras 5ª y 7ª esperando que su temporada no se acabe y que el furor de sus seguidores no se esfume.

Desde 1928 existía la idea en la ciudad de crear una plaza de toros en la que se disfrutara la fiesta brava. En el año 1944, los deseos de la ciudad se ven satisfechos. La inauguración de la plaza tuvo lugar el día 4 de marzo de 1945, y para tan señalado acontecimiento hicieron el paseíllo Juan Belmonte, Luis Briones y Alfonso Ramírez Calesero. Los que no pudieron asistir tuvieron la oportunidad de escuchar la primera transmisión taurina desde el hermoso tauródromo. Pero 1946 fue el año de la consolidación como plaza de prestigio, pues se pudo observar el arte clásico del mayor exponente de aquella época, Manuel Rodríguez “Manolete”.
En su interior había una pequeña capilla donde lucía espléndida la Virgen de La Macarena, un museo taurino, la enfermería y los toriles. En ese momento la plaza tenía capacidad para 10.200 personas, de las cuales 1.200 se ubicaban en los balcones superiores.

En 1968 empiezan oficialmente sus temporadas y desde entonces se han realizado anualmente, excepto en 1976. En un principio sus festejos fueron acogidos bajo el título de Feria de la Candelaria. Grandes figuras del toreo como El Viti, El Cordobés, Paquirri, Pepe Cáceres, Jose Ortega Cano, César Rincón o Jose María Manzanares fueron ídolos de esta plaza.
En 1992 se fundó la Corporación, sin ánimo de lucro, Plaza de Toros La Macarena Cormacarena y desde entonces la temporada se conoce como Feria Taurina de La Macarena.

En el año 2004, Conconcreto S.A. la convirtió en el Centro de Espectáculos La Macarena. En el proyecto que amplió la utilización del inmueble y garantizó su sostenibilidad económica y su seguridad, fue necesaria la demolición casi total de la plaza, exceptuando su fachada de aspecto neo-mudéjar. En la actualidad tiene capacidad para 13.000 espectadores.
La antigua plaza de toros La Macarena fue totalmente remodelada y ha pasado a convertirse en la única plaza techada en América, pues todos sus tendidos altos y bajos quedaron cubiertos y el redondel ha quedado con un moderno techo corredizo. En solo tres minutos se puede abrir o cerrar. La reinauguración de la plaza tiene lugar el 22 de enero de 2004, y el cartel estuvo formado por los rejoneadores Andy Cartagena y Juan Rafael y los matadores colombianos César Camacho y Manuel Libardo, quienes lidiaron un encierro de la ganadería de Garzón hermanos.

La temporada se realiza todos los sábados de enero y febrero y en los carteles no faltan las principales figuras colombianas y españolas.
La Monumental Plaza de Toros México es la plaza de toros de mayor aforo en el mundo. Tiene un aforo para 41.000 personas sentadas, mientras que el lleno completo esta alrededor de las 50.000 personas. Dispone de un ruedo de 43 metros de diámetro, su superficie abarca 1452 metros cuadrados, su altura desde el albero es de 36 metros y el hundimiento del ruedo con respecto al nivel del suelo es de 20 metros. Está situada en la Colonia Nochebuena de la Capital de México, en la región centro-sur de la ciudad, en la llamada Ciudad de los Deportes.

La temporada de corridas, llamada Temporada Grande, tiene inicio anualmente entre el último domingo de octubre y el primero de noviembre. Tiene una duración mínima de doce corridas, casi siempre extendidas a veinte.
La historia de la Plaza México resulta apasionante y llena de momentos que han hecho de este escenario Monumental uno de los más importantes del mundo.
La inauguracion de la plaza tuvo lugar el dia 5 de febrero de 1946, con un cartel compuesto por Luis Castro “El Soldado”, “Manolete” y Luis Procuna que se enfrentaron a toros de San Mateo siendo el primero en saltar al ruedo “Jardinero” herrado a fuego con el número 33. El primer capotazo fue dado por “El Chato Guzman”, mientras que el primer puyazo lo daria “El Cubano”. El primer par de banderillas en la historia de la plaza lo puso “El Chato Guzman”, mientras que el primer muletazo fue dado por “El Soldado”. El primer rabo lo cortó Silverio Pérez, el 16 de febrero de 1946, que actuaba mano a mano con Manolete.
La Plaza México se construyó gracias al ímpetu del empresario yucateco de origen libanés Neguib Simón. El proyecto inicial era construir lo que sería la Ciudad de los Deportes que incluiría plaza de toros, estadio de fútbol, canchas de tenis y frontón, boliches, cines, restaurantes, arena de box y lucha, alberca, playa con olas, terreno para ferias y exposiciones. Sin embargo, el proyecto sólo alcanzó para construir la plaza y el estadio de fútbol (actualmente Estadio Azul del equipo Cruz Azul, de primera división).

Durante los siglos XVI y XVII se levantaron plazas de toros con carácter provisional en distintos lugares de la ciudad de México. Fueron de madera y por ello desmontables al concluir los festejos. La primera fija que se construye, llamada Real Plaza de toros de San Pablo, se levanta el año 1788 y se inaugura el 24 de noviembre de 1788. En 1821 un incendio la destruye y en su lugar se erige otra plaza, cuya obra comenzó el 18 de enero de 1851. Fue inaugurada el 23 de noviembre de ese año con el nombre de Plaza de toros del Paseo Nuevo. En virtud de la ley promulgada el 28 de noviembre de 1867, se destuye. Esa Ley prohibía las corridas de toros. Abolida la prohibición en 1887, inmediatamente se construyó la de San Rafael, inaugurada el 20 de febrero de ese año y demolida en 1889. Era de madera.
El domingo 4 de Enero de 1942 se hizo pública la convocatoria en la que se invita a los arquitectos a que envíen proyectos para una nueva plaza de toros, en Insurgentes. -Dicha plaza será grandiosa, con cupo para más de 35,000 espectadores, y dotada con todo el confort y todas las comodidades posibles.
El ingeniero a cargo de la construcción fue Modesto Rolland. Las obras comenzaron el 1º de diciembre de 1944 donde se ubicaba una ladrillera de la colonia Nochebuena. En aquel tiempo el lugar se encontraba en las afueras del DF. Se trata de una colosal obra monolítica de hormigón armado que está rodeado por esculturas del valenciano Alfredo Just.

Toreros españoles como “Manolete”, “El Niño de la Capea”, Enrique Ponce, Jose Tomas o El Juli, han sido, son y seran por siempre, los grandes consentidos de la plaza y aficion mexicana.
La plaza de toros de Zaragoza, también conocida como “La Misericordia” o “Coso de Pignatelli”, es uno los cosos taurinos más antiguos de España.

Construida por orden de Ramón Pignatelli, con el fin de subvencionar el Hospital y la casa de La Misericordia, fue inaugurada el 8 de octubre de 1764, víspera del día grande de la ciudad. Su aforo inicial fue de 8.000 localidades. Los primeros en hacer el paseíllo en el nuevo coso fueron Claudio Parra (a caballo), Ramón Eugenio Padilla, Juanito Apiñani, El Indiano (a caballo), Martincho, El Gitano y Vicente Sánchez.
Desde los inicios, el Coso de Pignatelli fue cita obligada para las figuras del toreo. Son célebres los triunfos que Rafael Molina Lagartijo y Rafael Guerra Guerrita cosecharon en esta plaza.

La construcción original, realizada en solo 70 días, era de mampostería, ladrillo y madera, con motivos de piedra en los antepechos y en la portada principal, y en general de estilo neomudejar. En 1858 la Diputación Provincial de Zaragoza pasó a gestionar el coso zaragozano.
En 1898 el aforo se amplió a 10.000 localidades y, por primera vez, se instaló alumbrado eléctrico.
La construcción original experimentó diversas reformas y ampliaciones a lo largo del tiempo. La más importante se acometió en 1916, en plena «edad de oro del toreo», a cargo de los arquitectos Miguel Ángel Navarro Pérez y Manuel Martínez de Ubago Lizarraga ampliándose la capacidad de los tendidos hasta las 13.000 localidades, ampliando el anillo exterior con un porche en el piso bajo y construyéndose la enfermería y las oficinas. También se reformó la fachada exterior, con todo lo cual adoptó básicamente el aspecto actual.
A partir de 1989 se inició una nueva reforma, que incluyó la instalación de una cubierta móvil de teflón (concluida en 1990), y la construcción de un edificio auxiliar que alberga un bloque hospitalario con quirófano y todo lo necesario para atender heridos, además de una zona multiusos que suele utilizarse como sala de prensa. En 2002 se sustituyeron todos los tendidos y se instalaron asientos más anchos y cómodos, reduciéndose el aforo de 14.300 a 10.000 localidades.

Su ruedo tiene 48 metros de diámetro y dispone de tres corrales, cuadra para caballos y enfermería.
Se trata de una plaza de primera categoría con capacidad para 10.072 personas, propiedad de la Casa-Hospicio Provincial a cargo de la Diputación Provincial de Zaragoza.
Por su público y por el tipo de toro que se lidia, a todos los diestros les gusta terminar su temporada en Zaragoza, en su conocidisima Feria de El Pilar.