José Cubero Sánchez nació en Burdeos el 16 de abril de 1964. Aunque nacido en Francia, por ser hijo de emigrantes, siempre se consideró del madrileño barrio de Canillejas donde se crió, siendo alumno destacado de la Escuela Nacional de Tauromaquia de Madrid. Con once años mató su primer becerro en público y comenzó su trayectoria de novillero, quizás la más esperanzadora que recuerden los aficionados de la capital, e hizo terna en muchos festejos con Lucio Sandín y Julián Maestro, que junto a “Yiyo”, fueron bautizados como “Los príncipes del toreo”.

En 1980 debutó con picadores en San Sebastián de los Reyes y finalizó esa temporada como lider del escalafón inferior con 56 novilladas. Su mayor éxito fue conseguir el Zapato de Oro de la feria de Arnedo. El 14 de mayo de 1981 salió a hombros de Las Ventas en la primera novillada de la Feria de San Isidro y su triunfo favoreció la alternativa, la cual recibió en Burgos, el día 30 de junio, cuando Angel Teruel, en presencia de Manzanares, le cedió la muerte del toro “Comadrejo” de Buendía.
Confirmó la alternativa el 27 de mayo de 1982 en la Feria de San Isidro con José María Manzanares como padrino y Emilio Muñoz, como testigo, con el toro “Bohemio” de Félix Cameno. Salió dos veces por la Puerta Grande de Las Ventas, ambas en 1983, concretamente los días 1 y 9 de junio.

Estando en la cumbre de su carrera como torero y con gran popularidad, el 30 de septiembre de 1985 sustituyó a Curro Romero en la plaza de toros de Colmenar Viejo, actuando al lado de “Antoñete” y Jose Luis Palomar, con toros de Marcos Nuñez. El sexto de la tarde, de nombre “Burlero”, permitió a José Cubero “Yiyo” una lidia muy artística que fue coronada con una soberbia estocada de la cual salió rebotado el torero. El astado, al sentirse herido de muerte, tiró el derrote seco al cuerpo del diestro, penetrándole la espalda y alcanzando el corazón, provocando así su muerte instantánea.
José Cubero tenía 21 años y fue enterrado en el Cementerio de la Almudena de Madrid. Posteriormente, se levantó un monumento en su honor frente a la puerta grande de la plaza de toros de Las Ventas de Madrid. Curiosamente alternó con Francisco Rivera “Paquirri” el día de la muerte de este último, provocada por una cornada del toro “Avispado” el 26 de septiembre de 1984, en la plaza de toros de Pozoblanco.

Poco tiempo después de la muerte del diestro, concretamente en 1988, el que fuera su apoderado Tomás Redondo apareció ahorcado, al no poder sobrellevar el dolor de lo sucedido en Colmenar. Y al poco tiempo fallecería “Chocolate” (su mozo de espadas), enfermo de pena, dolor y nostalgia.
Fue un torero medido, artístico, elegante y privilegiado. De línea clásica, pulcritud, buena técnica, gran valor y enorme vocación, templado, seguro y completo.
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2 Comentarios en "El Yiyo"
noe
Miércoles, 17 febrero, 2010 a las 10:08
que estupida eres, como puedes comparar la vida humana con la de un animal?
comprendo que no alcances a comprender lo que es torear con arte pero de ahi a que desees la muerte de alguien..
Roberto Vera Sobrino
Viernes, 13 mayo, 2011 a las 05:33
Ya han pasado 25 años y cada vez que me acuerdo de El Yiyo rezo por el, ya que tuve la oportunidad de conocerlo en Enero del año de su muerte y puedo decirles que amaba con pasion su arte. Por cierre de los cielos del Peru con motivo del viaje a ese pais de S.S. Juan Pablo II mi avion de Avianca a Madrid en el que tambien viajaba toda la cuadrilla de Jose Cubero Sanchez se atraso un par de dias. Ya en el avion me presentaron a el Yiyo que al saber que yo continuaba a un congreso a La Coruña, me insistio que viajara a Sevilla y Cordoba, para ver aquellos maravillosos toros de Miura. A el le costaba igual que a mi dormir en el avion y asi pudimos tocar varios temas entre ellas le conte de la vida de mi abuelo Eladio Sobrino (ver en internet) un Castellano que hizo mucho por su pueblo natal como por Chile. Fue sin duda un cruce del destino que me preparo a entender que la vida es una tragedia en la que debemos comprender las cosas alegres y las grandes penas. Gracias Yiyo, por aquellas horas contigo en ese pajaro volador 747 entre la plaza de Toros de Bogota y Madrid en ese año 1985 donde me preparaste para la perdida de mi nieto en su accidente carretero del 22 de Junio 2001. En algun lugar de esos cielos se que lo estas entreteniendo con tu arte.