La penúltima corrida de la Feria del Aniversario anunciaba una terna internacional, pues Miguel Abellán, Juan Bautista y Arturo Macías hacían el paseíllo para enfrentarse a un encierro de El Cortijillo, que a la postre ofreció muchas posibilidades y propició que la tarde fuera la más redonda del mes continuado de toros que a estas alturas llevamos en el coso venteño, tanto que la ansiada Puerta Grande de Las Ventas al fin se abrió para dar paso a Juan Bautista.

Miguel Abellán sorteó en primer lugar un toro complicado, con el que solo pudo demostrar arrojo y voluntad. Con el cuarto de la tarde, noble y repetidor, el diestro se reencontró con Madrid y consigo mismo. Abellán siempre ha sido un torero de Madrid, pero sus últimas actuaciones habían enfriado la relación entre diestro y público. Elaboró una gran faena por ambos pitones, toreando con suavidad, mimo, temple, ligazón, profundidad y mano baja. Los mejores muletazos del mes continuado de toros que llevamos brotaron de sus manos. Cuando la plaza estaba entregada el fallo con los áceros le privó de saborear un triunfo grande,  pero la vuelta al ruedo fue justa y clamorosa.

Feria del Aniversario: Y la Puerta al fin se abrió

Juan Bautista no llegaba a Madrid en buen momento, pero el destino quiso poner en su camino el lote de la feria, pues lidió dos toros con muchas posibilidades. Con el primero de su lote elaboró una faena basada fundamentalmente por el pitón derecho, consiguiendo muletazos largos, templados y por bajo. Al cambiarse la muleta a la mano izquierda la faena perdió credito, y el francés estuvo listo para volver de nuevo sobre el pitón derecho y terminar de caldear los tendidos. Adornos y pases por bajo fueron el prólogo a una estocada trasera pero de efecto rápido. Una oreja. Quizás excesiva, pues quizás si. El toro ofrecía las dos.

Con el quinto de la tarde, que embistió con nobleza y alegría, el francés volvió a realizar una faena basada sobre el pitón derecho, consiguiendo tres tandas de categoría. Al igual que en su primer toro, la faena fue a menos al intentar el toreo por el pitón izquierdo. Tras una estocada caída, el francés paseó la oreja que le hacía falta para abrir la Puerta Grande. Quizás un tanto generosa, pues quizás si.

Arturo Macías se llevó un primer toro con posibilidades al que ahogó por buscar el toreo de cercanías y no darle distancia. Con el que cerraba plaza, muy flojo, solo pudo hacer alarde de su gran valor. Con la espada, mejor no hablar.

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