Pablo Hermoso de Mendoza nació en Estella (Navarra) el 11 de abril de 1966. Con solo ocho años obtuvo el título de campeón infantil de hípica del norte, ganando con ello el derecho para participar en los Campeonatos de España en su categoría.
En el año 1981, vió una corrida por televisión en la que actuaban Manuel Vidrié, Alvaro Domecq hijo y Joao Moura. Tan impactado quedó que al terminar la retransmisión, el joven Pablo estaba convencido de querer ser torero a caballo.

Así, en el año 1983 Pablo Hermoso de Mendoza hace su debut como rejoneador en el tentadero de “Virgen de Cueva”, en la localidad navarra de Viana, contando con un solo caballo, “Cafetero”, y enfrentando a una vaca retentada de Don Antonio Pérez de San Fernando. Ese año marcó también su presentación en la plaza de su ciudad natal, Estella, matando un novillo durante los festejos celebrados con motivo de las fiestas patronales.
Su presentación en un coso de categoría ocurrió el 6 de octubre de 1985, actuando en una novillada económica celebrada en la Monumental de Pamplona.
La ansiada alternativa se llevó a cabo en otra plaza navarra, la de Tafalla, el día 18 de agosto de 1989, teniendo como padrino de su doctorado al maestro Manuel Vidrié, y en presencia de los testigos Curro Bedoya y Antonio Correas. El toro del acontecimiento se llamó “Pardillo”, perteneciente a la ganadería navarra de Don Cesar Moreno.
Después de tomar la alternativa y hasta finales de 1994, la carrera de Hermoso de Mendoza mantuvo un tono de progresión constante, aunque ciertamente discreto con respecto al circuito de las grandes ferias. Más el destino le tenía preparado una oportunidad sin igual que Pablo aprovechó a la perfección: fue llamado para una sustitución en la Feria del Pilar de Zaragoza, corrida que fue retransmitida en directo a toda España y donde el estelles brindó una actuación excepcional, misma que terminó por otorgarle el impulso que necesitaba para ascender al olimpo de la consagración.
Su presentación en Madrid tiene lugar el día 20 de mayo de 1995 compartiendo cartel con Curro Bedoya, Luis Miguel Arranz y Ginés Cartagena.

A partir de esa fecha, todas las plazas del universo taurino fueron paulatinamente rindiéndose ante el ímpetu y la clase del jinete navarro. Teniendo el aderezo de triunfos importantes por toda la geografía taurina llega una fecha imborrable, el 25 de abril de 1999, día en que cristaliza el sueño de cualquier torero: salir a hombros por la Puerta del Príncipe de la Real Maestranza de Caballería de Sevilla, después de haber cortado un rabo como justa premiación a una lidia extraordinaria y prodigiosa que hizo cimbrar hasta el más recóndito cimiento de la plaza y de la afición hispalense.
Ese mismo año regresa a América para cumplir otro de sus sueños: actuar en México, país que siempre le apasionó, especialmente por la riqueza de su tradición ecuestre en el marco de la charrería. Pablo se presenta en la Plaza de toros México, la más grande del mundo, el 14 de noviembre de 1999, cortando dos orejas, saliendo a hombros y provocando un revuelo inimaginable entre la afición mexicana, que a partir de esa fecha le hizo su consentido. El día 5 de febrero de 2000, en la corrida que tradicionalmente celebra el aniversario de la Plaza México, causó una total conmoción al cortar un rabo, el primero y único que se ha concedido en el coso de insurgentes por una faena desarrollada enteramente a caballo. Este triunfo, aunado a los posteriores de Sevilla y Madrid, convirtieron a Pablo Hermoso de Mendoza en el único torero que ha conseguido abrir las tres puertas grandes más importantes del escenario taurino en un mismo año.
Durante los últimos años se ha presentado un cambio total en la cuadra del navarro, iniciado con la merecida jubilación de CAGANCHO y el posterior relevo natural de muchos de sus compañeros de episodios que han dejado su lugar a nuevos caballos con los que Pablo ha mantenido la posición de privilegio que vienes ocupando en el toreo a caballo.
A Pablo le atrae que le llamen torero a caballo, en virtud de su interés y ambición por acercar los horizontes que durante mucho tiempo otorgaron extrema lejanía a los conceptos de toreo a pie y montado.

Cuando a su paso por los ruedos del mundo taurino demostró la valía de su toreo, consideró que era el momento oportuno para iniciar una personal cruzada en pos de la dignificación del rejoneo, sustentada en algunas de sus más acendradas convicciones, de entre ellas podemos señalar:
-Su decisión de matar solo toros cuatreños, en concordancia con la importancia y valía que le otorga al hecho de ser rejoneador alternativado.
-Su tenaz oposición a participar en corridas donde se programen colleras.
-Sus convicciones respecto del trato que las empresas deben otorgar a los rejoneadores, tanto en la forma de programarlos como en el apartado de honorarios.
Sin duda alguna, Hermoso de Mendoza marcó un antes y un después en el mundo del rejoneo, y es por ello que su nombre quedará por siempre grabado con letras de oro en la historia del toreo a caballo.