La feria de abril de Sevilla 2009 ha terminado. Tras las ferias de Castellón y Valencia, todos los focos se centraban en la capital hispalense. La feria venía enquistada desde su fase de confección. La ausencia de José Tomás por no acceder la empresa a comprar una corrida de Cuvillo y la de Miguel Ángel Perera por dejarle fuera del Domingo de Resurrección, junto a la repetición de ganaderías que sistemáticamente fracasan en Sevilla había colocado a la empresa en una situación muy delicada a poco que las cosas no salieran bien. Y así ha sido.

A excepción de El Juli, Manzanares y Talavante, que rozaron la Puerta del Príncipe, eso si, ofreciendo diferentes dimensiones, el toreo mágico de Morante de la Puebla y en menor medida Curro Diaz, Matias Tejela y Juan José Padilla, poco más se ha visto en Sevilla.

En ocasiones por los toros y en ocasiones por los toreros, el balance de la feria es pobre, al menos taurinamente hablando. Cuando ha habido toreros no ha habido toros y cuando ha habido toros no ha habido toreros. Así, Enrique Ponce, El Cid o Sebastian Castella se enfrentaron a toros de ganaderías comerciales que faltos de fuerza y casta no dieron opciones de lucimiento. Por el contrario, la corrida de El Pilar, a la postre la mejor de la feria, se fue sin torear por el cartel más raro de los últimos años en Sevilla.
A medida que pasaba la feria aumentaba el disgusto y malestar de los aficionados y taurinos sevillanos. Tanto es así que sin esperar a que acabara la feria decidieron hacer pública su disconformidad con la gestión de actual empresa a través de un comunicado de prensa donde se solicita la rescisión de contrato a Pagés y Ramón Valencia. De momento, habrá que esperar acontecimientos.
Una vez apagados los focos en la Maestranza todas las miradas se centran en San Isidro, otra feria que viene torcida desde el principio y donde no estarán Enrique Ponce, José Tomas o Diego Ventura, entre otros. Esperemos por el bien de la Fiesta que San Isidro acabe mejor que la Feria de Abril, porque el comienzo ha sido igual o peor, presentando los carteles más pobres y cuestionados de los últimos años.
El refranero español es sabio y ya se sabe que lo que mal empieza, mal acaba.
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