Publicado el 8.03.2010. Archivado en Opinión

Terminó la feria de Olivenza, un pueblecito extremeño que se ha convertido en cita obligada para todas las grandes figuras del escalafón. Ya no se empiezan las temporadas ni en Castellón ni en Valencia, ahora la moda es Olivenza. Su público cariñoso y la “comodidad” del ganado a lidiar hacen de esta plaza un apetecible entrenamiento de cara a las próximas ferias levantinas. Como es habitual el público acudió en masa a la plaza, llenándose el coso en la novillada del viernes y colgandose el cartel de “No hay billetes” en las tres corridas de toros anunciadas.

Comenzó la feria con una novillada de FuenteYmbro en la que Juan del Álamo dió un nuevo golpe de atención, tras cortar las dos orejas al segundo de su lote, a la postre el mejor novillo del encierro. Hizo un toreo largo, cargado de empaque y torería, que junto a sus tremendas ganas de agradar, le convirtieron en el triunfador de la tarde. Sus compañeros de cartel, Paco Chaves y Tulio Salguero, poco pudieron hacer ante novillos nobles pero justos de raza y trasmisión.

Olivenza, de más a menos

El sábado se anunciaba el cartel estrella de la feria, y no defraudó. José Tomás y Miguel Ángel Perera salieron a hombros tras cortar dos y cuatro orejas y un rabo respectivamente a su lote de Cuvillo. José Tomás desarejó al primero de su lote tras una faena basada en el toreo estático, hondo, puro y vertical, mientras que poco pudo hacer con su segundo astado, reservón y sin trasmisión. Por su parte, Miguel Ángel Perera, que sorteó el mejor lote de la tarde, se convirtió en el gran triunfador de la tarde, tras realizar dos faenas basadas en el mando, el dominio y el temple, que fueron rematadas con buenas estocadas. Abría cartel “El Fundi”, quien paseó una oreja del primero de la tarde y que podría haber acompañado en la salida a hombros a sus compañeros de no haber fallado con la espada en el cuarto.

Ayer domingo, en horario matinal, se pudo ver el magisterio de Ponce ante el cuarto Zalduendo de la tarde, en una faena soberbia cargada de temple, ligazón, ritmo y estética. Tras una estocada paseó las dos orejas de su oponente. Por su parte, Alejandro Talavante cuajó el mejor toreo al natural de la feria, con series ligadas y templadas de naturales hondos y profundos. Su cruz, como tantas otras veces, la espada. Tras escuchar los tres avisos recibió, entre lágrimas, una fuerte ovación. Por su parte, Cayetano se mostró torero y sereno, cortando una oreja al primero de su lote.

Por la tarde, se anunciaban “El Juli”, Manzanares y Perera. Un cartelazo. Pero ya se sabe que corrida de expectación, corrida de decepción. Cada diestro  había elegido los toros a lidiar y es conveniente que la empresa no vuelva a repetir el experimento, porque el nivel de presentación dejó mucho que desear. Tan solo “El Juli” pudo cortar una oreja de su primer toro tras una faena basada en la seriedad, el toreo largo y la mano baja. Tras una buena estocada cortó la última oreja de la feria.

Sin duda alguna, una feria bonita para toreros, aficionados y empresarios, pero que debe cuidar la presentación de los toros en futuras ediciones. Mientras no sea así, todas las figuras estarán por Olivenza durante el mes de marzo.

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