La feria de San Isidro ha terminado. Ya era hora porque ha sido la feria más aburrida de los últimos años. Ahora comienza la Feria del Aniversario. Recordemos que esta feria se creó por la necesidad de acortar San Isidro y eliminar así del serial más importante del mundo carteles que no estaban a la altura de tan señalada feria. Pues este año, ni aún así nos hemos librado de unos carteles baratos de marcadillo aunque supongo que de gran rentabilidad para la empresa. Es pues, el momento de analizar lo ocurrido en el ruedo durante San Isidro.
No hay mucho que recordar y si lo hay no es porque sea precisamente bueno. Así recuerdo las orejas baratas conseguidas por Emilio de Justo y El Capea, que se dejó escapar un gran toro de Santiago Domecq. También recuerdo las entonadas actuaciones, con toros de escasas opciones, de Sergio Aguilar, David Mora e Ivan Fandino y que no tuvieron eco entre el público de Madrid. Recuerdo una buena corrida de Los Recitales que se fué sin torear al desolladero. Recuerdo los percances de Miguel Abellán, Gimeno Mora y Luis Bolivar, que cortó la primera oreja merecida de la feria.
Recuerdo el percance de Rafael Cuesta, banderillero de Morante, el mismo día que Sebastian Castella consiguió abrir la Puerta Grande, única entre los toreros de a pie, por una actuación seria e interesante pero no merecedora de tan deseado galardón, Seguramente le hubiera valido más una oreja a ley que dos más que discutidas. Recuerdo el percance de Ferrera la misma tarde que paseó un apéndice Matias Tejela. Recuerdo la importante actuación de Hermoso de Mendoza en su primera actuación, cortando tres orejas y la tremenda cornada sufrida por su caballo Patanegra en su segunda comparecencia en el ciclo isidril. Recuerdo el gran lote de José Escolar que sorteó Sánchez Vara y que se dejó escapar. A la pregunta del torero ¿Qué tengo que hacer en Madrid para que no me piten? La respuesta en sencilla. Tienes que torear.
Recuerdo como El Cid demostró no estar en buen momento dejando escapar un toro con posibilidades de Cuvillo. Recuerdo la buena actuación de Daniel Luque, que pinchó la puerta grande, si bien es verdad, que basándose más en el toreo de repertorio que en el fundamental, pero siempre con las zapatillas atornilladas al albero. Recuerdo una entonada actuación de Diego Urdiales, así como el percance de Salvador Cortés.
Pero sin duda alguna, dos recuerdos se viene a la cabeza, que consiguen borrar todo lo bueno y lo malo mencionado hasta el momento. El primero de ellos, el sublime toreo de Morante de la Puebla con el capote, sin duda alguna lo mejor de la feria y de muchas ferias.

El segundo recuerdo y que estoy deseando borrar de mi cabeza es la tremenda y espeluznante cornada sufrida por el diestro extremeño Israel Lancho, cuando quedó colgado del pitón derecho del toro de Palha. Un percance que recordó al sufrido por Manolo Montoliú y José Cubero “Yiyo”.

Ahora llega la hora de dar premios. Yo tengo claro a mis triunfadores. En el tercer escalón del podium estaría Enrique Ponce. En el segundo escalón de triunfadores de la feria colocaría a José Antonio Morante de la Puebla y en el escalón más alto, y por ello, máximo triunfador de la Feria de San Isidro 2009, el Dr. Don Máximo García Padrós.
