Para la última corrida de San Isidro se anunciaban José Pedro Prados “El Fundi”, Rafael Rubio “Rafaelillo” y Javier Valverde, quienes se anunciaban frente a la ganadería de Adolfo Martín, quien tras no aprobársele la corrida completa decidió llevarse de nuevo los toros al campo. En ese momento la empresa decidió que fuera una corrida de Marqués de Domecq quien sustituyera a la ganadería anunciada inicialmente y ahí comenzó el escándalo.

Los toros que saltaron en el día de ayer al coso venteño fueron simplemente impresentables, sin cuajo, sin trapio, sin presencia, sin casta, sin clase, sin raza, sin movilidad y sin transmisión. No entiendo que se eche para atrás la corrida de Adolfo para posteriormente aprobar un lote de becerros que se podrían haber lidiado perfectamente en Villanueva del Arzobispo, con todos mis respetos hacia la bella localidad jienense.
Con este material y viendo que la gente no iba a valorar lo que se hiciera delante de la cara del toro, José Pedro Prados “El Fundi” decidió abreviar, decisión que fue agradecida por el público. “Rafaelillo”, tras su triunfo con la corrida de Dolores Aguirre, volvía a Madrid con la intención de ratificar su éxito, pero no pudo ser. Ahora sabe “Rafaelillo” que no ha de aspirar a matar corridas comerciales. Que siga su camino, que le irá mejor. Javier Valverde se despedía de Madrid y lo intentó con el último de la tarde. El público le agradeció el gesto, pero el toro no merecía el esfuerzo.
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