Volvían los toros de Celestino Cuadri a Las Ventas tras un año de ausencia en el ciclo venteño, y no defraudó, pues la corrida de toros estuvo perfectamente presentada, y lo más importante, dió opciones de triunfo a una terna necesitada de ello.
Domingo López Chaves, muy correcto, pulcro y frio, elaboró dos faenas que no llegaron a los tendidos en ningún momento. Con dos toros faltos de transmisión, que siempre fueron a más, el diestro salmantino no pasó de discreto, mostrando una alarmante falta de ambición.

Salvador Cortés tuvo dos oponentes de categoría, y no los aprovechó. En primer lugar lidió un toro que manseó durante el tercio de varas pero que se mostró noble en la muleta. El diestro sevillano, falto de ideas, no tiró la moneda y la gente tomo partido por el toro. La mala colocación y la poca ambición fueron la tónica de su faena. Con el quinto de la tarde, noble y de gran transmisión, se empeñó en citar siempre en la pala del pitón y en terminar los muletazos por arriba, cuando el toro requería temple, ligazón y mano baja. Gran ovación al toro que se tragó durante un rato la muerte.
David Mora tuvo un primer toro extraordinario y que fue perfectamente lidiado tanto por picadores como por banderilleros. El diestro mostró ganas, voluntad y su buen concepto del toreo, elaborando una faena interesante, a la que le faltó un punto de rotundidad. Una estocada ligeramente defectuosa esfumó la posible petición. Con su segundo enemigo, el toro más deslucido del festejo, David Mora volvió a mostrar sus ganas de agradar, y lo consiguió, pero la condición del toro imposibilitó que su labor calara en los tendidos.
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