San Isidro está a punto de comenzar. Apenas faltan unas horas para que suenen clarines y timbales, y el toro, principal protagonista de nuestra Fiesta, deje al descubierto las grandezas y las miserias de un escalafón venido a menos. San Isidro se ha convertido durante los últimos años en una feria que ni da lo que daba antes ni quita lo que quitaba. Las “figuras” llegan a San Isidro con la agenda llena para el resto de la temporada, mientras que la clase media-baja, aunque triunfe, solo podrá aspirar a coger alguna sustitución y poco más, porque a estas alturas de temporada todas las ferias están prácticamente cerradas.
No todos los diestros llegan de la misma manera al principal exámen de la temporada. Algunos llegan muy avalados por los triunfos en las primeras ferias, otros llegan manteniendo el cartel y otros llegan muy a la baja, demasiado diría yo.
Entre los que llegan en plena grandeza se encuentra Julián López “El Juli”. Sus grandiosas actuaciones en Valencia, Arles y Sevilla hacen que el madrileño llegue a su plaza pleno de madurez y seguridad. Si los toros le embisten será uno de los grandes candidatos a triunfador de la feria. El otro diestro que llega al alza es Jose Mari Manzanares. El alicantino, tras un comienzo sin demasiada suerte en Valencia y Castellón, hizo gala en Sevilla de un concepto del toreo puro y que rebosa empaque y torería. Su triunfo en la Maestranza le consolida como el torero más atractivo de su generación.
Entre los que llegan manteniendo el cartel se encuentran Sebastian Castella y Morante de la Puebla. El diestro de Beziers, tras un buen comienzo de temporada, no estuvo a la altura en Sevilla, donde dejó escapar algún toro con posibilidades. La raza y entrega que el diestro francés siempre ha demostrado en Madrid le presentan como uno de los toreros a seguir durante el ciclo. Morante de la Puebla es punto y aparte. Su arte, gracia y toreria puede surgir en cualquier momento. Esperemos que se cruce con el toro adecuado.
Entre los que llegan con más miserias que grandezas destacan “El Fundi”, Manuel Jesús “El Cid”, Miguel Ángel Perera, Alejandro Talavante, Cayetano y Daniel Luque. Deberán demostrar en Madrid que son merecedores de las setenta corridas que tienen firmadas la mayoría de ellos para este año, y que no son fruto de un sistema podrido en el que mandan tres empresarios y tres apoderados, que lo único que hacen es intercambiar figuritas.

La clase media-baja podría dividirse en dos grupos: los acomodados y los luchadores. Entre los primeros se podría destacar a Juan Bautista, Matías Tejela, César Jiménez, Uceda Leal, Eduardo Gallo, Miguel Tendero, Rubén Pinar o Luis Bolivar. Con un comienzo de temporada no demasiado llamativo, todos ellos están condenados a triunfar si no quieren verse relegados la próxima temporada al circuito de segunda y tercera o a limitarse a actuar en las plazas de sus correspondientes apoderados-empresarios.
Entre los luchadores, todos ellos con más grandezas que miserias aunque solo sea por el tipo de toro que matan, se puede destacar a “Rafaelillo”, Fernando Cruz, “Joselillo”, López Chaves, David Mora, Iván Fandiño, Sergio Aguilar, Jesús Millán o Fernando Robleño. Su pundonor y entrega está más que demostrada. Si pueden triunfar mejor que mejor, si no es así matarán sus respectivas “alimañas” con gran profesionalidad. Lo bueno que tienen estos toreros es que las corridas que ellos matan no las quiere nadie, por lo que no será difícil volver a verlos anunciados el año que viene en el serial venteño.
Ahora solo cabe esperar que salga el toro, de una cornada al sistema y ponga a cada uno en su sitio. Esperemos no tener que acordarnos ni de Ponce ni de José Tomás, si finalmente no puede actuar en Las Ventas, como parece casi seguro.
¡Qué Dios reparta suerte!
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