Frases célebres de Manuel García Cuesta ‘El Espartero’

Un día como hoy del año 1865 nació en Sevilla el matador de toros Manuel García Cuesta, más conocido como “El Espartero”, uno de los toreros más valientes de su época. Tomó la alternativa en la Real Maestranza de Caballería de Sevilla, el día 13 de septiembre de 1885, y nueve años más tarde, el 27 de mayo de 1894, fue corneado mortalmente mientras entraba a matar a un toro de Miura, de nombre “Perdigón”, en la plaza de toros de Las Ventas.

Supuesto momento del percance de "El Espartero" en Las Ventas

Supuesto momento del percance de "El Espartero" en Las Ventas

“El Espartero”, tan honrado y valiente como generoso y gracioso, dejó para la historia frases célebres que han dado la vuelta al mundo. Una de ellas, sin duda la más conocida, fue la de “más cornás da el hambre”, que fue lo que le respondió a una periodista cuando ésta le preguntó si valía la pena arriesgar tanto en la plaza.

Otra menos conocida pero igualmente ingeniosa fue “qué alegría tenía aquel toro, en menos de cinco minutos me tiró más de cincuenta cornás”. “El Espartero” nunca perdía su buen humor, prueba de ello es que esta frase la inmortalizó mientras conversaba con un cirujano que se disponía a intervenirle tras una gravísima cornada.

Su muerte, cuando contaba con 29 años de edad, no dejó a nadie indiferente. Había muerto un grande y lo había hecho como a él le hubiera gustado, entre los pitones de un Miura.

Fernando Villalón, poeta sevillano, le dedicó estas palabras tras su fatal final:

Giralda, madre de artistas,

molde de fundir toreros,

dile al giraldillo tuyo

que se vista un traje negro.

Malhaya sea Perdigón,

el torillo traicionero.

Negras gualdrapas llevaban

los ocho caballos negros;

negros son sus atalajes

y negros son sus plumeros.

De negro los mayorales

y en la fusta un lazo negro.

Mocitas las de la Alfalfa;

mocitos los pintureros;

negros pañuelos de talle

y una cinta en el sombrero.

Dos viudas con claveles

negros, en el negro pelo.

Negra faja y corbatín

negro, con un lazo negro,

sobre el oro de la manga,

la chupa de los toreros.

Ocho caballos llevaba

el coche del Espartero.

 

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